Por mas que se empeñen los dirigentes catalanes en falsear la historia para “aleccionar” desde la escuela con mentiras a las nuevas generaciones catalanas, la historia de Cataluña como “pequeños territorios” (condados) casi siempre dependiendo de Francia o de España, no se puede vislumbrar, ya haciendo un esfuerzo, antes del siglo VIII, siempre dependiendo de unos o de otros, españoles (sobre todo)  o franceses.

Cataluña  se constituyó  inicialmente a partir de los condados que formaban la Marca Hispánica del Imperio carolingio y cuya extensión y unidad fue completándose a lo largo de la Edad Media. Tras la unión dinástica del condado de Barcelona y el Reino de Aragón en el siglo XII, los territorios catalanes se constituyeron en parte integrante del Reino de Aragón.

Así pues, no se conocen noticias de los territorios catalanes como tales antes del siglo VIII como “condados” (muchos independientes unos de otros , no un solo territorio)  dependientes de los reyes Carolingios. Tras la fragmentación del Imperio Romano, en la Península Ibérica se expandieron los árabes. El dominio musulmán comienza a retroceder de nuestra península Ibérica a partir del siglo VII en un lento proceso que dura ocho siglos, la “Reconquista”, en el que los cristianos hacen replegarse a los árabes hacia el sur y es en los territorios de la Cataluña actual donde se van formando esos “condados”, que jamás fueron mas que eso, CONDADOS.

En el siglo XII, se produce la unión dinástica con la Corona de Aragón, situación que perdura hasta 1714, cuando cayó Barcelona a manos de las tropas borbónicas en plena Guerra de Sucesión entre el candidato de los Austrias y Felipe V, el aspirante Borbón, al morir sin herederos varones Fernando VII. Felipe V tenía su principal apoyo en Castilla, mientras en la Corona de Aragón (que incluía Cataluña) tenían su apoyo los partidarios de los Austrias. La victoria de las tropas borbónicas supuso la supresión de los fueros e instituciones catalanas. El nuevo rey impuso un modelo político centralista (el llamado absolutismo), semejante al  francés. Desde finales del siglo XIX, menos durante la dictadura, todos los 11 de septiembre se celebra la derrota barcelonesa, ante las tropas de Felipe V,  como la fiesta nacional catalana, “la diada”.

El primer partido independentista catalán fue Estat Català fundado por Francesc Macià en 1922. El golpe de Estado de Primo de Rivera de septiembre de 1923 reafirmó la apuesta por la vía insurreccional, que se concretó en el fracasado intento de invasión de Cataluña por la frontera francesa de un pequeño ejército de voluntarios conocido como complot de Prats de Molló. El complot, a pesar del fracaso, y el juicio posterior celebrado en París contra Macià y 17 implicados convirtió a Macià en el mito del nacionalismo catalán. Cuando, tras la proclamación de la Segunda República Española el 14 de abril de 1931,  Macià renunció a la República Catalana y aceptó la formación de la Generalidad de Cataluña dentro de la Segunda República Española, los sectores independentistas se distanciaron de Maciá.

El independentismo catalán basa sus teorías sobre la idea de que el pueblo catalán es una nación soberana, aludiendo básicamente a la interpretación de su historia, cultura, lengua propia y al derecho civil catalán, y sobre la afirmación de que Cataluña no alcanzará su máxima plenitud cultural, social ni económica mientras forme parte de España. El independentismo catalán defiende la tesis de que Cataluña es una nación oprimida por España desde su ocupación por las tropas borbónicas en 1714, y la posterior supresión de las instituciones catalanas y la prohibición de su lengua en la administración mediante los Decretos de Nueva Planta promulgados por Felipe V.

Los porcentajes de apoyo al independentismo varían en las encuestas en función de si existen solo dos opciones (sí o no), o si en la pregunta se incluyen otras opciones federalistas. En el primer caso las encuestas dan resultados de empate, entre ambas opciones.? En el segundo caso la opción mayoritaria sigue siendo la independencia, pese a que un porcentaje cercano al 9% cambiaría su voto a la opción de “estado dentro de una España federal”. ? Actualmente los partidos claramente independentistas como Junts pel Sí (coalición formada por Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), entre otros partidos) y la Candidatura d’Unitat Popular (CUP), tienen mayoría absoluta en el parlamento catalán, siendo el actual presidente catalán Carles Puigdemont, de Junts pel Sí, exalcalde de Gerona y expresidente de la Asociación de Municipios por la Independencia, que fue investido presidente con el apoyo de los diputados de Junts pel Sí y 8 de los 10 diputados de la CUP en enero de 2016.

Una parte de los partidarios de esta corriente política, no sólo aspira a la independencia de Cataluña en sentido estricto, sino a la unión de lo que ellos denominan Países Catalanes: la propia Cataluña; el Rosellón y la Cerdaña franceses (a los que denominan Cataluña Norte); la Franja Oriental de Aragón a la que denominan Franja de Ponent y consideran también parte de Cataluña; la Comunidad Valenciana; las Islas Baleares; la comarca murciana de El Carche y la ciudad sarda de Alguer, en Italia. Dichos territorios, excluyendo el Valle de Arán,  una vez independizados formarían un estado confederado catalán en el que también se incluiría el Principado de Andorra.

Cataluña es parte integrante de España desde el 11 de septiembre de 1714 (desde el siglo XII formó parte de la Corona de Aragón con la que pasó a formar parte de la primera España tras la boda de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.

De acuerdo con la Constitución de 1978, aprobada por la gran mayoría de los españoles (incluido un 90% de los catalanes), España es un país soberano y su territorio pertenece a todos sus ciudadanos por igual, por lo cual la decisión de que una región se independice no corresponde a los habitantes de esa región sino al conjunto de la ciudadanía española.

En un mundo globalizado como el actual, donde priman las grandes economías y donde los países grandes tienen más capacidad para hacer valer sus intereses y ejercer influencia más allá de sus fronteras, la secesión debilitaría y perjudicaría tanto a Cataluña como al resto de España a diversos niveles: geopolítico, económico, industrial, deportivo, cultural…

Con la independencia, Cataluña quedaría fuera de la Unión Europea, pues la constitución europea no prevé la secesión en uno de sus miembros y para continuar tendría que solicitar su incorporación, que exigiría la unanimidad de todos los socios comunitarios. Además, al verse abocada a salir o no poder formar parte de la UEM y BCE perdería toda potestad y posibilidad de emitir euros, viéndose obligada a comprarlos o crear una moneda propia, la cual necesitaría devaluarse rápidamente para no perder competitividad, dada la previsible caída en sus ventas al exterior.

El nuevo Estado catalán tendría que asumir la totalidad del coste de servicios como Hacienda, diplomacia, defensa o seguridad entre otros, actualmente centralizados y financiados por el conjunto de los españoles.

¿Y cuales han sido los intentos separatistas de Cataluña a lo largo de su cortísima historia?

Primer intento:  la Guerra del Segadors, que  transcurrió en tiempos de Felipe IV, entre 1640 y 1652. El motivo principal fue el proyecto centralizador del Conde-Duque de Olivares, valido de Felipe IV, resumido en un lema “muchos reinos, pero una ley”, a lo que se sumaba el descontento de los rebeldes con el ejército real. La sublevación estalla el 7 de junio de 1640, en el conocido como Corpus de Sangre, debido a que la fecha coincidía con la festividad del Corpus Christi. Ese día se produce una explosión de violencia en Barcelona, durante la cual campesinos, segadores y otros rebeldes entremezclados atacan mortalmente a funcionarios reales y castellanos.  Durante esta rebelión, Pau Claris, político y eclesiástico que presidía la Generalitat, proclamó la República catalana el 17 de enero de 1641. Seis días más tarde, el 23 de enero, rectifica y decide proclamar al rey Luis XIII de Francia como Conde de Barcelona, poniendo así el Principado de Cataluña bajo la soberanía del país galo. De 1643 a 1652 le sucedería en este puesto su hijo Luis XIV, el Rey Sol. Coincide con que  España se hallaba inmersa en la Guerra de los Treinta Años, que la enfrentaba precisamente contra el reino de Francia y otras potencias europeas. La revuelta catalana finalmente es sofocada y sellada con la Paz de los Pirineos, en 1659 entre Francia y España, por el cual se ceden a Francia los hasta entonces territorios catalanes del Rosellón y la Cerdaña.

Segundo intento: El 5 de marzo de 1873,  al poco de proclamarse la I República española, las nuevas autoridades de la Republica española  tuvieron que hacer frente a la independencia del Estado catalán el 5 de marzo. José García Viñas y Paul Brousse proclamaron el “Estado catalán federado con la república española” en el Ayuntamiento de Barcelona. Este movimiento estaba auspiciado por la burguesía con el propósito de ejercer presión a “Madrid”. Los más entusiastas seguidores se las prometían muy felices con las ideas de constituir un gobierno provisional, convocar elecciones solo en Cataluña y disolver el Ejército. SÓLO DOS DÍAS DURÓ LA UTOPÍA. Bastaron unos cuantos mensajes telegráficos y la falta de apoyo para dar al traste con la intentona.

Tercer intento: El 14 de abril de 1931, después de las elecciones municipales que dan la mayoría a su partido ERC, Francesc Macià proclama la República Catalana como estado integrante de la Confederación Ibérica,? desde el balcón de la Diputación de Barcelona, actual Palacio de la Generalidad de Cataluña. Esta proclamación preocupa al gobierno provisional de la República, que el 17 de abril envía a Barcelona a los ministros Fernando de los Ríos, Marcelino Domingo y Luis Nicolau d’Olwer. Después de tensas conversaciones, se llega al acuerdo de que el consejo formado en Barcelona debía actuar como gobierno de la Generalidad de Cataluña. Esto supone la recuperación de un nombre histórico en el cual nadie había pensado, y que permite resolver el conflicto abriendo el camino a una nueva forma de autonomía catalana. DURÓ TRES DIAS el nuevo intento.

Cuarto intento: El 6 de octubre de 1934: el último intento fallido de proclamar el Estado catalán. La sublevación de Lluís Companys DURÓ DIEZ HORAS Y ACABÓ CON EL ARRESTO DE TODO EL GOBIERNO DE LA GENERALITAT.

Quinto intento: 1 de octubre de 2017…. ¿Resultado….? Esperemos que sea de nuevo un rotundo fracaso… por el bien de Cataluña y por el bien de España.

Y una última pregunta… ¿es Cataluña una Nación?

Cataluña perteneció a Hispania desde el origen de este término. Estuvo dentro de la España fenicia en el 800 a C, después en la Iberia griega y luego en la Hispania romana desde sus inicios en el 218 a C. fecha del desembarco romano en Ampurias, dentro de la Tarraconenses, la provincia más importante, con capital en Tarraco (Tarragona). Con la entrada de los visigodos en el s. III , Barcelona sería incluso por un breve periodo de tiempo capital de la Hispania visigoda, que más tarde se llamará Spania, y a partir del s. VII , toda la península Ibérica estará unificada políticamente bajo un mismo rey,  el visigodo Suintila. Estuvo también dentro de la España árabe, en s. VIII, aunque con el inicio de la reconquista, Barcelona y Gerona pasaron durante unos 200 años a la Marca Hispánica, dentro del imperio carolingio de los francos. Aún así, desde el s. XII se llamaba España tanto a los territorios árabes como a los cristianos, con el Condado de Barcelona entre ellos.

La historia nos dice que Cataluña no fue nunca nación. Bien perteneció a Iberia, a Hispania, a Al Ándalus, a España, al imperio carolingio o a la Corona de Aragón, e incluso a estas dos últimas. El resto de la historia seguro la conocen:  las coronas de Castilla y Aragón se unen con el matrimonio de los reyes católicos en el 1469, denominándose reyes de España.

Los nacionalismos son un producto propio del siglo XIX y primera mitad del XX que llevaron a Europa a durísimas dictaduras como la de la Alemania de Hitler (El Nacional Socialismo) o la Italia de Giuseppe Mazzini. en el siglo XIX o de  Benito Mussolini en el siglo XX. Los nacionalismos parten de la idea de superioridad de sus territorios sobre los demás, de la superioridad de su raza, de su cultura, de su lengua… son todo lo contrario a la SOLIDARIDAD y a las unidades supranacionales (como la Unión Europea) que son las propias del siglo XXI. Es un claro retroceso en la historia al pasado y es un intento de aprovecharse de situaciones de privilegio para no solidarizarse con los demás, en este caso con el resto de las Comunidades Autónomas Españolas. Son un claro anacronismo egoísta y ególatra.

Los pequeños nacionalismos han sido una triste historia de fracaso que ha debilitado a los países y ha arruinado a los secesionados… y ahí tenemos el ejemplo mas reciente de los nacidos de la antigua Yugoslavia o de la Unión Soviética. Pero siempre hay intereses oscuros por parte de “terceros paises” en estos movimientos, también en el catalán, que… ¿acaso pretenden el debilitamiento de una Europa Unida que  está llamada a desempeñar un papel de primer orden en el mundo global del siglo XXI?

Bernardo Roa Guzmán.

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Granada

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