Hace 19 años que despareció la joven motrileña María Teresa Fernández. Casi dos décadas han transcurrido , que para sus padres, Teresa y Antonio, parece que fue ayer y a la vez una eternidad por el sufrimiento y la pena que le generan la ausencia de su hija.

Sus esperanzas de volverla a abrazar están al día de hoy intactas, a pesar de que las investigaciones que la Policía Nacional de Motril ha llevado acabo, no han dado los frutos deseados.

No hay nada nuevo. No hay una línea de investigación, de las muchas abiertas, que pueda concretar su posible paradero o que dé respuesta a la pregunta ¿qué es lo que le ocurrió a María Teresa? A pesar de ello, Teresa y Antonio, no pierden la esperanza y la ilusión de que su hija regrese algún día a casa.

EL 18 DE AGOSTO DE 2000

María Teresa Fernández desapareció el 18 de agosto de 2000, cuando tenía 18 años, en la la parada de autobús de la Avenida de Andalucía de Motril, lugar al que había acompañado su padre. Tenía pensado encontrarse con su novio en el ferial del Cortijo del Conde, ubicado a unos dos kilómetros del centro urbano, para asistir al concierto del grupo Café Quijano. Desde ese día y hora no se ha sabido nada de ella.

Los padres de la joven, desde que desapareció, iniciaron una campaña en su búsqueda que los llevó a repartir carteles con su fotografía por todas las comunidades autónomas, acompañadas de manifestaciones mensuales para evitar que el caso cayese en el olvido. En su lucha, contactaron con pescadores y camioneros para que llevasen la imagen de su hija a todos los rincones del país y anunciaron recompensas en páginas web a quien aportara pistas sobre su paradero.

Desde un primer momento, los padres de María Teresa Fernández descartaron la posibilidad de que su hija se escapara de casa porque no había razones para ello. Pese a los últimos avances, sólo se sabe que la joven mandó un mensaje corto al móvil de su novio que decía: “puede que tarde pero voy, espérame”.

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