OPEN COMUNICACIÓN.- En lo que llevamos de verano ya hemos sufrido varias olas de calor y se prevé que todavía nos queden algunas por pasar. La mayoría de los españoles ya sabe qué es lo que tiene que hacer cuando el termómetro sube hasta los 40 grados o más, pero, no todos sabemos cómo afectan estas olas a nuestras mascotas y en especial a nuestros perros y cómo podemos evitar que ellos también sufran un golpe de calor.

El golpe de calor provoca que nuestra mascota llegue al colapso debido a una repentina elevación de su temperatura corporal y puede ser, incluso, mortal en apenas 15 minutos. De hecho, es un trastorno grave que presenta un perro cuando no consigue eliminar más calor del que genera o recibe. Su temperatura corporal subirá y su sistema nervioso se verá afectado. Por ello, los expertos de la empresa online líder en productos para las mascotas www.nutritienda.com, han recopilado una serie de consejos para evitar que esto suceda:

Nunca hay que dejarle encerrado en el coche
Los coches pueden ser auténticas trampas mortales en verano, especialmente cuando están parados y sin ninguna sombra que los resguarde. De hecho, con una temperatura exterior de 35º C al cabo de una hora en el interior se habrán alcanzado los 55º C y a los 45 minutos rondaría los 75º C. Y si el coche es negro peor, puede haber una diferencia de temperatura de unos 15º más en los coches negros que en los blancos.

Además, uno debe saber que los perros no transpiran como los humanos: regulan su temperatura únicamente a través de la boca, la respiración y el jadeo, haciéndoles mucho más propensos a sufrir un golpe de calor.

¿Paseos? Sí, pero con precaución
El paseo es, sin ninguna duda, el mejor momento del día para los perros. Además de hacer sus necesidades, el paseo también le permite hacer ejercicio, sentirse estimulado y socializar con otros perros y personas. Pero, elegir bien los horarios es fundamental para asegurar que tenga un paseo de calidad y que su día a día sea tan bueno como cabría esperar.

En verano, lo más conveniente es pasear a nuestro amigo peludo a primera hora de la mañana y última hora de la tarde, ya que son las horas en las que menos aprieta el sol. Además, hay que saber que los perros pueden quemarse las almohadillas de las patas durante sus paseos si el sol ha estado calentando las aceras, por lo que es conveniente comprobar que el suelo tiene la temperatura adecuada con la regla de los cinco segundos: aguantar con el reverso de nuestra mano sobre el asfalto cinco segundos, si no podemos, ¡nuestro perro tampoco!

Y como es inevitable sacar a nuestro perro a realizar sus paseos es conveniente tomar una serie de precauciones cuando salgamos de casa:

– No olvidar el agua. Ambos la podréis necesitar, especialmente si estamos en plena caminata.
– Vigilar a nuestro perro. Hay que fijarse en su estado durante todo momento.
– Evitar que se sobrexcite y reducir su actividad física. Si es muy juguetón, mejor atarlo. Especialmente, en las horas de más calor.
– Hacer una parada en lugares con sombra y aprovechar para que recupere el aliento y para que beba agua. Y si en nuestra parada hay un riachuelo o charca, mejor que mejor, lo ideal es intentar que se de un chapuzón para refrescarse.
– Si le vemos “revolcarse” en una zona de plantas, ¡no le cortes! Su humedad hará que baje su temperatura corporal.
– Utilizar arnés en lugar de collar, para no presionar sobre el cuello y las vías respiratorias del perro. 
– Si hace mucho calor, también es conveniente utilizar chalecos refrescantes. Este accesorio para perros solo necesita ser sumergido en agua unos minutos y se mantiene activo durante cinco días más o menos. Cuando el efecto frío pasa, solo hay que repetir la operación. 

Evitar darle de comer durante las horas de más calor
Al igual que nos pasa a nosotros cuando llegan las altas temperaturas, que no nos apetece comer muy copiosamente, a las mascotas les ocurre lo mismo. Por ello es mejor no forzarles a comer cuando más calor hace en el día, es decir, en las horas centrales, lo mejor es que se alimente a primera hora de la mañana y a última de la tarde. Además, también es conveniente aumentar la cantidad de comida húmeda que le demos, así como las frutas: la manzana y la sandía (sin sus respectivos huesos y semillas) son buenas opciones refrescantes y nutritivas e, incluso, se les puede hacer helados caseros con caldo de carne. ¡Se relamerán!

Utilizar peines que aceleren la muda del pelo
Cuando el perro muda su pelo en la época de calor, lo que realmente está haciendo es deshacerse del “subpelo”, esa especie de algodoncillo que en invierno le proporciona calor y en verano también, algo que le sirve más bien para poco. Para ayudarle a pasar antes este proceso de muda y estar más fresco lo mejor es cepillarle frecuentemente de forma suave con estos peines. Por cierto, ¡no hay que raparles! Ya que el pelo es un aislante térmico que les protege del sol y evita que se deshidraten.

Mantas y camas frías
Al igual que nosotros quitamos la manta y la colcha en verano e incluso dormimos encima de la sábana, a nuestro perro le pasa lo mismo. Si dejamos su cama de invierno pasará calor, para evitar esto lo mejor es ponerles una manta fría o una cama refrescante que se refrigera con el peso de la mascota y se recarga automáticamente después de un corto período de no utilización y si queremos acelerar este proceso de enfriamiento pues basta con ponerlo en la nevera durante unos minutos.

Utilizar juguetes refrescantes 
En el mercado existen huesos, ruedas o mancuernas que están hechos para ser congelados, convirtiéndolos en la diversión más refrescante del verano de nuestros perros. También se les puede preparar snacks que llamen su atención y sean nutritivos como, por ejemplo, una ¡zanahoria fresquita que pueda roer!

Por último, los expertos de Nutritienda.com quieren dar una serie de pautas para que podamos identificar cuales son los síntomas más habituales de un golpe de calor y podamos actuar rápidamente:

– Temperatura corporal superior a 42º C.
– Respiración dificultosa y jadeo excesivo. Los perros con morro chato son más propensos a sufrirlo.
– Falta de fuerzas. Puede negarse a andar.
– Lengua pegajosa y decolorada o demasiado oscura.
– Calambres y temblores musculares.
– Coloración azulada en la piel (causada por la pérdida de oxigenación en sangre).
– Estupor y tambaleo, con posible pérdida de consciencia.
– Diarrea y vómitos.
– Taquicardias.
– Pérdida de conocimiento o coma en los casos más graves.

Si se detecta alguno de estos síntomas en nuestra mascota después de una exposición al calor o al sol, lo primero que hay que hacer es intentar bajar su temperatura corporal. Si se trata solo de los dos primeros síntomas, buscar una sombra, ofrécele agua si puede beber y refréscale poco a poco hasta que se estabilice y su respiración vuelva a la normalidad. En casa se le puede preparar un baño (con agua no muy fría y sin hielo), introduciéndole poco a poco para que no sufra un cambio de temperatura brusco. Para ello hay que empezar por las patas y después continuar refrescándole la cabeza y el cuello y, cuando vuelva a la normalidad, báñalo al completo. ¡Nunca hay que bañarlo de golpe!

Si la situación es más grave y tiene más síntomas descritos anteriormente se le puede empapar una camiseta en agua y aplicársela como un paño húmedo en el cuerpo y la cabeza. ¡Y lo más importante! Acudir a un veterinario lo más rápido posible.

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