Motril@Digital.- “A 55 céntimos está el litro de leche de cabra. Así no se puede vivir”. Esta es la expresión de José Miguel Martín García uno de los ocho ganaderos que viven en el término municipal de Salobreña.

Posee una cabaña de unas 650 cabras que saca todos los días al campo desde que era un niño. Ahora cuenta con 43 años.

Sale en las primeras luces del día, tras haber ordeñado el rebaño y da de mano sobre las 8 de la tarde. Se recorre entre los 13 y 15 kilómetros diarios en busca de pastos. “Cada vez hay menos y cada vez son más peligrosos. Al año podemos perder del orden del centenar de cabezas debido a los pesticidas y herbicidas que echan en las zonas del recorrido. Deberían de avisarnos”, señala José Miguel.

El precio del litro de leche de cabra “es una injusticia” para José Miguel y para cualquier cabrero. “A nosotros nos la compran a 55 céntimos y el intermediario la venden por encima del euro. Sacan el doble”.

Todo el volumen de leche se la venden a una distribuidora de Ciudad Real. Leche que se llevan en camiones cisternas.

José Miguel Martín estaría dispuesto a cambiar de trabajo si le ofrecieran una alternativa laboral. “Este oficio que empezó mi abuelo José Martín Alaminos, que ya falleció, después le siguió mi padre Miguel Martín García y ahora yo, es muy sacrificado  y poco estimulante. La leche te la pagan mal y los impuestos te comen por tener una explotación ganadera como esta. No vale la pena. Las administraciones competentes deberían adaptarse a nuestra necesidades y dificultades tanto en el ámbito impositivo como de ayudas económicas”.

En Salobreña puede contabilizarse entre los 8 ganaderos de cabras unas 5.000 cabezas de ganado e incluso más, según nos comenta José Miguel Martín García que está a punto de tomarse una bocata traído de casa como almuerzo.

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