La sequía en Andalucía dificulta el suministro de agua, prevé importantes mermas en el olivar y agrava la situación de la ganadería

El verano acaba de llegar, pero los efectos de la sequía ya son más que patentes en nuestro territorio. Si continúa la ausencia de precipitaciones, muchos cultivos de regadío tendrán problemas de suministro y el sector del olivar de secano ya augura una cosecha media-baja. Al problema de los bajos precios en origen de la ganadería, se une un aumento de costes porque no hay pastos; los ganaderos están teniendo que comprar forraje y agua.

Sevilla, 12 de julio de 2019. A excepción de unas tímidas precipitaciones en el mes de abril, llevamos un año hidrológico marcado por temperaturas más altas de lo habitual y lluvias muy escasas y mal repartidas. Tras veinte días desde la entrada del verano, podemos decir que el calor extremo de otros años aún se está conteniendo; no obstante, la ausencia de lluvias y la poca previsión de que la situación cambie durante la época estival, están agravando los efectos de la sequía en los cultivos andaluces, y dejando malos augurios para las cosechas venideras.

UPA Andalucía ya señaló en su último análisis que el cereal de secano ha sufrido un descenso de la producción muy grave, pues la ausencia de agua no ha permitido que la espiga se desarrolle con normalidad. Así, la campaña se ha cerrado con una merma en el rendimiento en torno al 35% de media en Andalucía.

En lo que al olivar de secano se refiere, la falta de precipitaciones está marcando negativamente su evolución en toda la región, con gran preocupación en las comarcas olivareras. Las escasas lluvias del mes de abril, engañaron un poco al olivo, que tuvo una buena floración inicial. Pero en cuanto la humedad del suelo se disipó, gran parte de esas flores abortaron debido al estrés hídrico. Posteriormente, muchos de los frutos que han estado brotando no han llegado a cuajar y las aceitunas que prosperan lo hacen a ritmo irregular. Por tanto, aunque a estas alturas sería imprudente dar estimaciones o porcentajes, todo apunta a que la próxima campaña tendrá una producción media-baja, con un rendimiento graso menor, aplicable también a la campaña de aceituna de mesa.

En cuanto al olivar de riego, se está manteniendo y marcando una previsión de cosecha más o menos regular. En Jaén especialmente, la situación está controlada gracias a los riegos extraordinarios. Por tanto, en este momento no se prevén pérdidas significativas en este sistema de cultivo.

Del mismo modo, hasta finales de verano no podremos saber cómo será la cosecha de almendro, pero actualmente preocupan los niveles de sequía para el desarrollo del fruto. A la falta de agua, en las provincias de Granada y Almería, se une el hecho de que el rendimiento del cultivo puede verse agravado por las heladas que sufrieron sus campos durante abril y mayo.

Otros cultivos como el algodón, la remolacha, los hortícolas, los árboles frutales y los cítricos, se están salvando en provincias como Córdoba, Sevilla, Huelva o Cádiz gracias al regadío, pero en contrapartida, los agricultores han empezado a regar antes y lo están teniendo que hacer con más frecuencia. Consecuentemente, la época de riegos se alarga y se está produciendo un mayor gasto de recursos hídricos y un aumento del consumo energético. Por tanto, también se encarecen los costes de producción que asumen los productores, mientras que lo que perciben por sus producciones ya suelen encontrarse por debajo de los gastos que realizan. Si la sequía persiste y se agrava a lo largo del verano, el suministro de agua para riego podría verse disminuido.

El algodón de secano en la provincia de Cádiz ha tenido una cosecha catastrófica por la falta de precipitaciones. Esto está provocando que un gran porcentaje de explotaciones decidan dar de baja el cultivo. Muchas de ellas estaban acogidas al régimen de producción integrada, y éste es el último año, por tanto, no saben cómo podrá afectarles tramitar la baja del algodón o la siembra de otro cultivo similar en su lugar.

Los cultivos tropicales en Málaga han sufrido una reducción en el suministro de agua. En septiembre habrá una nueva planificación hídrica. Hasta entonces, se han aprobado unos riegos extraordinarios de apoyo, pero solo se está poniendo a disposición de los agricultores el 80% de la dotación.

En las marismas sevillanas, los arrozales también están teniendo problemas de abastecimiento de agua por la ausencia de precipitaciones, que han hecho subir el tapón salino del río Guadalquivir, situándose la salinidad en 2,7 gramos/l. Por tanto, los arroceros temen sufrir unas mermas importantes en la producción.

GANADERÍA Y PASTOS:

Un capítulo aparte merece la ganadería, pues la sequía le está afectando sobremanera en todas las comarcas andaluzas dedicadas a esta actividad. En el campo, exceptuando algunas zonas de montaña donde aún resiste algo de verde, no hay pastos, ni cultivos herbáceos y forrajeros y el ganado no tiene qué comer. Los ganaderos se están viendo obligados a tener que comprar forraje y piensos que han tenido poca producción y son de baja calidad por las escasas lluvias, con lo que están más caros de lo habitual.

A esta dificultad se le unen los problemas para asegurar el suministro de agua, que ya afectan tanto a las explotaciones extensivas como intensivas en las comarcas ganaderas de Granada, Almería, Málaga, Córdoba o Huelva. Esta carencia hídrica, por ejemplo, está llevando a los productores de los Montes de Málaga, a pagar por cubas de agua para abastecer a los animales. Con todo esto, en un sector azotado desde hace años por los bajos precios que percibe en origen por su materia prima, los gastos suben. Así, lejos de cubrir costes, las pérdidas aumentan. Tanto es así que algunos ganaderos están vendiendo más animales de lo habitual para no tener que invertir tanto en su alimentación. Pero al estar saturados los cebaderos están recibiendo unos precios muy bajos por ellos, con lo cual tampoco compensa.

Por otro lado, el seguro de compensación por pérdida de pastos no está dando cobertura a muchas explotaciones por los daños derivados de la sequía, con lo cual, no está cumpliendo con las expectativas. Y esto ocurre en un año en el que la AEMET ya ha decretado que estamos ante el tercer año más seco en lo que llevamos de siglo, así que no son pocos los ganaderos que están pensando si volver a contratar la próxima campaña.

Los agricultores y ganaderos son los más conscientes en nuestra región de que el agua es un bien preciado y escaso y, por tanto, son consecuentes con su utilización. No obstante, desde UPA Andalucía hacen un recordatorio genérico  para que se promueva y practique un consumo responsable y cauto de los recursos hídricos, para no llegar a situaciones extremas que todos tengamos que lamentar.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here