Foto EL JUEVES

La periodista Victoria Priego, opina en el digital EL INDEPENDIENTE y bajo el títular “La gigantesca infamia de una fuga innoble”, que “la última de Puigdemont puede convertirse en una aventura de cómic y entrar en una de esas historias de Tintín en la que un prófugo intenta colarse metido en un barril de ron en un barco atracado a puerto y a punto de zarpar.

Personalmente me resisto de momento a interpretar como una fuga con todos los pronunciamientos ese estrafalario viaje de Puigdemont, primero en coche hasta Marsella y luego en avión hasta Bruselas después de haber mandado por la mañana del lunes, cuando ya no estaba en Barcelona, una foto hecha desde la Generalitat con la evidente intención de hacer creer a la ciudadanía que aún seguía en el palacio.

Parece una broma o, en el mejor de los casos, un juego del escondite propio de adolescentes. Y eso, después de haber provocado un terremoto político de la formidable envergadura de una declaración de independencia, es decir, de desgarramiento de España, lo que provocó después la aprobación por el senado de un artículo de la Constitución que permitiera asumir al Gobierno la competencias de las consejerías catalanas. Eso es lo que convierte al numerito de Carles Puigdemont y sus cinco consejeros en directamente intolerable.

Por lo tanto, viviremos días convulsos porque, si Puigdemont verdaderamente se ha fugado de España con propósito de pedir asilo, cosa verdaderamente inaudita y que habrá que certificar porque, si no es para eso, a todos los demás efectos estar en Bruselas es como estar en la Barceloneta, es muy probable que los jueces quieran impedir que los demás querellados sigan la senda de su indigno y cobarde líder y, en consecuencia, les impongan  prisión provisional, una de cuyas escasas justificaciones es precisamente que se aprecie riesgo de fuga en el reo.

Victoria Priego finaliza el largo artículo que no tiene desperdicio, que “si el que fue su president no regresa pronto, les habrá atado con cadenas una bola a los pies de todos sus colaboradores. Y, lo que es mucho peor, les habrá arrancado con este guantazo la mínima dignidad imprescindible para defender sus posiciones con la cabeza alta. Mayor infamia no cabe”.

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